Personas diversas, ambientes diversos.
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| Imagen de Alexa en Pixabay Tal como conocer gente en internet y juntarse uno a uno no es la misma experiencia que ir a un club swinger, tampoco todos los clubes swinger son iguales. Cada uno, por sus características propias (instalaciones, ubicación, precios, control de los terceros, etc.) va generando un ambiente distinto, y cada pareja va encontrando de a poco el que más le gusta. Nosotros somos de Santiago de Chile, así que te contaremos lo que vivimos acá, que no es mucho, pero esperamos que sea ilustrativo. No dudo que en otros países será similar, con las variaciones propias de cada cultura. También aclaramos que esto es según nuestros gustos y experiencia, no somos dueños, ni tenemos compromisos con ningún local, somos una pareja swinger como cualquier otra. Como ya contamos, vivimos nuestras primeras veces en SyO (el de Condell, ahora está en Bellavista). Era un local bellísimo, hermosas instalaciones, bien señalizadas. Pantalla gigante, show para ellas y ellos, salón de doble altura, todo luminoso y brillante. Las dos salas de juego eran públicas, una de ella exclusiva para parejas, con un guardia en la entrada, de poderíos máximos. Sin embargo, a pesar de lo bello del lugar, no duramos mucho ahí, ya que al volver la segunda y tercera vez... no fue grato. Entrar y sentir que te escanean, que te miran de arriba a abajo con la boca torcida, la verdad nos fue bastante incómodo. También escuchamos chisme, pero no ese chisme light divertido, sino comentarios del tipo: "esta señora qué hace aquí a su edad", refiriéndose a una mujer de unos sesenta que estaba harto mejor que yo físicamente, toda verdad sea dicha. El punto es que decidimos no ir más ahí, porque no nos gustó ese ambiente que mi marido define con palabras como muy "plástico" y "pasarela". Pero si lo que tú buscas es sentir el glamour, este es tu ambiente. Nuestra siguiente parada fue Paraíso Club (Q.E.P.D.), cuando estaba en Einstein (todas estas referencias las escucharán muy seguido). Este nos gustó bastante más. Las intalaciones eran muy grandes y variadas, tenía piscina, escenario, mesas dentro y fuera, dos salas de juego públicas (aunque había días que eran exclusivas para parejas) arriba y una más en el patio. Se llenaba tanto que muchas veces tenías que compartir living con otras parejas, y ahí nos dimos cuenta de que las instalaciones son fundamentales para ayudar a que las parejas interactúen. El problema es que teníamos que cruzar todo Santiago para ir ahí. Eventualmente se cambiaron a un local en Irarrázaval, mas céntrico, pero muy pequeño e incómodo, así que no fuimos más, y al poco tiempo cerraron. Lo definiría como menos glamoroso que SyO, pero más amigable. Y ahí fue cuando llegamos a nuestro favorito, Maira's Club. Es una casa céntrica de cuatro pisos, con varios ambientes: bar, pista de baile, terraza de fumadores, living y ocho salas de juego. Las instalaciones no son las más sofisticadas, pero sin duda son las más completas por dos razones: Primero, fomentan y facilitan la interacción, porque están pensadas para que te encuentres y hables con los demás; y segundo, al mismo tiempo, es el único que tiene salas de juego en las que puedes poner pestillo, y con eso, tener completo control de con quién quieres estar. Esto es maravilloso para los novatos, porque pueden ir todo lo lento o todo lo rápido que necesiten. Lo malo: ¡Escaleras! Aun así, nos encontramos ahí con un ambiente... "familiar", disculpando la extraña elección de palabras. Es como un carrete de casa, donde al poco tiempo conoces a todo el mundo y te da gusto encontrarte con las personas y conversar de la vida. Es más orgánico, más cariñoso y por eso es nuestro favorito, al que vamos a veces incluso sólo para carretear con los amigos. Porque ahí somos todos amigos. También fuimos a Salón CristAle, que queda en San Bernardo. Es una parcela, por lo que hay una gran patio, estacionamiento seguro, y las instalaciones son amplias. Hace tiempo no vamos, así que las cosas puede que hayan cambiado, pero entonces tenía una gran pista de baile, mesas dentro y fuera; y dos salas de juego públicas. Afortunadamente cuando fuimos nos encontramos alli con gente que conocíamos, porque las instalaciones no fomentaban tanto la interacción, así que quizá nos hubiera costado integrarnos. Para ese entonces ya habíamos ido harto a Maira's, así que la verdad es que el ambiente nos pareció frío en comparación, a pesar de que lo pasamos bien. Hay lugares a los que aun no hemos ido, por distintas razones: Pandora (Independencia) es uno; Club Imperio (Buin); Club La Casona (Providencia). En algún momento iremos a conocerlos y les contaremos. Cada cierto tiempo aparecen lugares nuevos de un día para el otro, y así también desaparecen. Se ve que no es fácil mantenerse. En fin, cada club tiene un ambiente diferente, así que no se queden con la primera impresión. Si un club no les gusta, conozcan otro, hasta que encuentren ese ambiente que los haga sentirse cómodos e integrados, porque al final de cuentas, tienen que sentirse cómodos para poder disfrutar realmente de la experiencia swinger. |

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