Los clubes swinger: no creas lo que imaginas.
La imaginación es traicionera.
Nos hemos dado cuenta, ya que nos hemos dado a la tarea de explicarle a muchos y muchas curiosas de qué se trata todo esto, de que es muy común que las personas imaginen que entrar a un club swinger es como entrar al infierno (o al cielo, dependiendo del punto de vista 😅), que nada más cruzar el umbral verás una orgía masiva, cuerpos sobre cuerpos desnudos, sudorosos, crispados, enredados hacia donde mires… una escena digna de cualquier película porno, y si cruzas ese umbral, no hay vuelta atrás, esa turba te absorberá y no podrás hacer nada.
Y la verdad es que no, no es así.
También existe la creencia de que las personas del mundo swinger tienen que ser necesariamente personas depravadas (en el mal y en el buen sentido, según a quién le preguntes), personas promiscuas e insaciables que no logran satisfacerse con una sola pareja y que tendrán sexo con cuaquier cosa que se mueva.
Nah, tampoco es tan así.
Lamento si eso te decepciona, pero en verdad el mundo sw es como la vida, muy diverso.
Los clubes swinger en los que hemos estado son más como un bares o como fiestas de casa (dependiendo del sitio al que vayas), donde te tomas un trago, conversas y bailas… vamos, lo normal que haces en cualquier carrete; con la salvedad de que además, tienes una o más zonas donde si quieres, puedes jugar.
Lo más normal es que haya dos: una zona exclusiva para parejas, y una zona abierta también a terceros y terceras, para que las personas puedan elegir lo que prefieren. Si entras a una de esas zonas, es posible que te encuentres con una orgía masiva, sí, pero también es probable que te encuentres con grupos pequeños, con parejas solas a un lado, o con personas mirando a la distancia; otras personas entran, miran y luego salen, porque no están de humor o no engancharon con el ambiente.
Contrario a lo que los curiosos imaginan, el mundo swinger está compuesto por personas absolutamente normales, como tú y como yo; y por lo mismo, hay de todo. Hay personas que van con ganas de darle a lo que se mueva, que les gustan las experiencias super masivas, y hay personas que no, que seleccionan muy bien con quiénes quieren estar, personas que van a mirar y luego prefieren estar solos, y otros que simplemente decidieron, en el estilo de Franco Escamilla:
Y bueno, para que eso pueda ocurrir y todos puedan estar contentos, las cosas tienen que ser ordenadas. Para eso están las reglas que son SAGRADAS. Las veremos después con más detalles.
Así que no tengas miedo, un Club swinger es una gran manera de iniciarse de manera segura y controlada, yo diría que la mejor, porque te permite ir, en un principio a mirar, sin presión ni expectativa, para observar cómo te sientes y cómo se siente tu pareja in situ. Recuerda que aunque sientas curiosidad, puede que al momento de interactuar descubras que no es lo tuyo y eso también está super bien 😊
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