Cuando lo único que sabes, es que quieres saber.
Probablemente estás aquí porque, al igual que nosotros, has tenido curiosidad de qué se sentiría estar con otra persona que no es tu pareja. Puede que sea culpa de Megan Maxwell o de 50 sombras de Grey o sólo una coincidencia... pero aquí estás.
Hace algunos años también estuvimos así.
Comenzamos hablando de nuestras fantasías. Yo, siempre supe que era bisexual y así se lo hice saber a mi esposo cuando nos conocimos. El se lo tomó muy bien, siempre dice que su primer pensamiento fue: "imagina las posibilidades" 😅
Así que lo hablamos, muchas veces, pero concretar no es tan sencillo.
Primero, no sabíamos dónde se va para cumplir esas fantasías. Para solucionar eso, googleamos. Nos aparecieron clubes swinger y un par de artículos de blogs. La información de los clubes es más que nada comercial: fechas de eventos, normas del local, contactos, y orientaciones generales que en verdad, no nos sirvieron de mucho.
Intentamos en redes sociales, pero nos topamos con un ambiente que no nos gustó nada: nos pedían fotos de nuestros cuerpos desnudos, nos pedían videollamadas, nos hablaban tipos random de forma grosera o nos mandaban fotos de sus nepes que nosotros no habíamos pedido.
Los artículos que encontramos tampoco ayudaron, porque mostraban un mundo oculto, casi sórdido, en el que primero tenías que pasar por una entrevista. Sólo las parejas más selectas podían entrar... y eso nos llevó a un segundo problema: Nosotros somos normalitos: altura promedio, gorditos, ningunos muñecos... ¿cómo íbamos a pasar esa entrevista?
Desistimos. Por años abandonamos la idea y sólo lo mencionábamos de vez en cuando. Era una deuda pendiente que parecía que no íbamos a saldar.
Hasta que... se saldó.
Fue por casualidad. Era 14 de febrero, un día Martes, creo. Habíamos trabajado un montón, hasta tarde, y no queríamos dejar pasar San Valentín sin al menos ir a tomarnos un trago. Nos arreglamos un poquito y decidimos ir al barrio Italia, a buscar el Jazz Corner. Spoiler: nunca llegamos.
No sabíamos la dirección exacta, así que mi esposo lo buscó en Maps. Estábamos en la esquina de Santa Isabel con Condell y él me dice: "Amor, ahí (señala) está el SyO", uno de los clubes que habíamos encontrado en internet cuando hicimos nuestra investigación.
Nos miramos. Sonreímos. Nerviosismo y ganas. Nos miramos de nuevo. Silencio.
"¿Vamos?", me pregunta.
"Vamos", le contesto.
Nos hicieron entrar preguntándonos si era nuestra primera vez. Como sí lo era nos hicieron un tour por el local, nos mostraron las instalaciones y nos explicaron el funcionamiento y los horarios. Buscamos una mesa, pedimos un par de tragos y una tabla. Hubo un show de striptease, una bailarina primero y luego un bailarín. Al acabar el show nos indican que ya podemos subir a la zona de juegos. Estábamos un poco nerviosos, pero, había sólo tres o cuatro parejas, lo que creo que ayudó a sentirnos menos agobiados. Subimos a la sala de juegos con la intención de ver primero, y nos encontramos con una pareja que estaba ya on fire. Nos quedamos mirando a un lado, sin saber muy bien qué hacer, pero la chica quería más, y estiró sus manos para tocarme.
Me gustó. Enganchamos, toqué de vuelta... Y desde ahí, todo fluyó naturalmente. Acariciar. Chupar. Besar. El placer de lo prohibido y de lo nuevo. No nos dimos ni cuenta cuando se acabó el tiempo, las luces se encendieron y fue la señal para vestirse y salir.
Fue una experiencia increíble, nos fuimos entusiasmadísimos, deseando más. Nos sentimos muy cómodos, y disfrutamos mucho con esa pareja que estaba de paso y a la que no volvimos a ver.
Y así fue como, sin querer (aunque queriendo), tuvimos nuestra primera experiencia swinger.
Los días siguientes no podíamos hablar de otra cosa, revivíamos una y otra vez la experiencia, la comentábamos, la comparábamos con lo que nos habíamos imaginado.
Espero que no te haya decepcionado nuestra historia.
La cuento así, sin demasiado misterio ni glamour, porque precisamente una de las cosas que nos detuvo durante mucho tiempo fue, que lo que habíamos leído era presentado de una forma oscura, distante, en la que nos sentíamos como el meme:
Y te aseguro que no es así.
Quise en este primer post, que supieras que no estás solo o sola en esto, hay muchas personas y parejas que están como tú. Cada entrada de este blog, será lo mas honesta e ilustrativa que mis escasas habilidades literarias me permitan, y espero con eso, aportarte una visión natural y realista de cómo vive una pareja swinger, sin intención de proselitismo ni de darle más importancia de la que tiene. Es lo que, unos años después, pienso que me gustaría haber tenido a disposición cuando nosotros dimos este paso.
Espero que te sea de ayuda, o que al menos te entretengas 😜
Imagen de Goran Horvat en Pixabay


Comentarios
Publicar un comentario
Si tienes dudas, sugerencias o aportes, déjalos acá ^^